jueves, 15 de agosto de 2013

Dia 14 - Un dia en Santiago. Impresiones

Terminada la peregrinación hoy tengo día libre en Santiago.
Voy a aprovechar que estoy sentado en la Catedral una hora antes de que comience la misa del peregrino para escribir algunas impresiones de esta peregrinación.
He cogido el mejor sitio de toda la Catedral para ver el botafumeiro, justo en el primer banco en el lateral de la puerta de Platerías, enfrente de donde se ponen los tiraboleiros, que son los que levantan el botafumeiro. El banco, y todos los de la Catedral están ya llenos y la gente empieza ya a quedarse de pie en los pasillos.
Hoy es día de relax y buemo para reflexionar  sobre este Camino, el séptimo que hago.
Ha sido un Camino intenso.
Intenso en el aspecto físico. Es con mucho el mas duro que yo he realizado. Prácticamente hasta llegar a Melide no hemos tenido un momento de terreno llano. Continuas subidas y bajadas, en ocasiones muy fuertes, rompían continuamente el ritmo y las piernas. Esto ha sido especialmente duro los primeros días. Despues las piernas se han ido acostumbramdo y cuestas que al principio parecían insalvables se han hecho, no digo fáciles, pero si mas llevaderas.
He llegado muchos días  muy cansado, pero la capacidad de reacción del cuerpo es asombrosa, y un paseito vespertino y una buena noche de sueño hacen milagros.
No he tenido averías de consideración. Traía mucho miedo tras mi tendinitis de Semana Santa, pero la preparación ha funcionado y apenas he tenido un par de ampollas, una rozadura en un dedo y una sobrecarga en la pierna izquierda el último día. Bien.
Intenso ha sido también en el aspecto paisajístico. Este Camino es abrumador. De una belleza sorprendente. Montes cubiertos de vegetación, estrechos senderos que apenas permiten el paso, árboles cubiertos de musgo, cumbres peladas con impresionantes vistas alrededor,pueblos pequeños de casas de piedra, arroyos que descienden de la montaña..... Una pasada.
Ha habido ratos que parecía que te encontrabas en un país nórdico o en una selva.
Quizá la etapa mas bonita fue la de Berducedo a Grandas, en el corazón de la montaña y con la maravillosa bajada al pantano. Pero es difícil destacar una. También está la subida al Puerto del Palo, la bajada a Paradavella y el duro pero bellísimo tramo de La Lastra, la subida entre la niebla al Acebo, el bosque de Pedrouzo....Tantos y tantos tramos deliciosos.
Las ciudades de parada han sido otra cosa. Lugo y Oviedo grandiosas, Cadavo sorprendente, la llegada a Tineo bellísima, Berducedo y a Rúa pequeñas y sin servicios, Grado y Salas señoriales. Mucha variedad de ciudades y de alojamientos, que han estado todos bien.
Los peregrinos, distintos. No hay aquí la enorme variedad de peregrinos del Camino Francés, que abarca gente de todas las edades, nacionalidades y condiciones. Aquí hay mayoritariamente gente joven, entre los veintitantos y los cuarenta avanzados. Suelen ser repetidores del Camino de Santiago y gente bien preparada físicamente. No he visto gente en reales malas condiciones hasta que no he empalmado con el Camino Francés. Pocos extranjeros comparando con el Camino Francés. Casi todo el mundo aquí es español y trae bien preparado el Camino, sabiendo donde se mete.
Gente también muy abierta a la charla. Como somos pocos y nos vamos viendo todos los días, pronto nos reconocemos y de un simple ¡ Buen Camino ! Es fácil pasar a algunas frases mas.
Y en general, gente que viene mas por hacer senderismo que por espíritu de peregrinación. Este Camino se presta a ello. El paisaje desborda todo lo demás. No tiene la riqueza histórica, religiosa, cultural y arquitectónica del francés, ni su tradición y leyendas. Aquí el que viene, viene a andar por el monte. En este sentido me sorprendió mucho asistir en A Fonsagrada a una misa con bendición del peregrino en la que yo era el único peregrino que había ido en un pueblo lleno de ellos.
En cuanto a infraestructuras, muy bien. Un Camino perfectamente señalizado, y eso que el terreno es propicio a extraviarse. Abundancia de mojones y flechas que no dejan apenas lugar a la duda. Suficientes bares y tiendas para avituallarte y distancias razonables entre los posibles puntos de final de etapa, con posibilidad por tanto de acomodar el Camino a tu tiempo o posibilidades. Las etapas que he hecho han sido razonables y no creo que cambiase nada de la planificación de etapas con lo que se ahora del Primitivo.
En conjunto, un maravilloso Camino que hay que hacer. Pero no el mejor.
A este Camino le falta ( o mejor, tiene en mucha menor medida) la parte cultural,  religiosa o espitual. En ese sentido creo que en el Camino Primitivo el aspecto de ejercicio físico y de senderismo por paisajes de fábula es tan alto que tapa todas las demás facetas que debe tener el Camino de Santiago. El esfuerzo físico es tan grande que absorbe todas las energías y apenas deja tiempo para caminar tranquilo y reflexionar. Culturalmente apenas hay lugares de interés fuera de las grandes capitales. Le falta ese abrumador despliegue de historia, leyendas y arquiitectura que tiene el Camino Francés.
En definitiva, tras hacer ya cuatro Caminos distintos, creo que el Francés es con mucha diferencia en mas completo y el que mejor representa lo que es y ha significado el Camino de Santiago. Guarda un perfecto equilibrio entre dureza del recorrido, diversidad de paisajes y ambientes, riqueza cultural e histórica y tiene una diversidad de gentes que lo enriquece aún mas.
Y dicho esto, me ha encantado el Camino Primitivo, y espero repetirlo algún día con Paloma.
Hoy ha sido un día muy tranquilo que he dedicado a recorrer Santiago. Por la mañana antes de la misa del peregrino he ido al nuevo museo de las peregrinaciones, que está en la plaza de Platerías. Es un edificio moderno, de tres pisos donde lo mejor es una excelente maqueta de la catedral a un tamaño enorme que te explica cada elemento del edificio. También tienen una recreación por ordenador muy buena del Camino que tenía que recorrer un peregrino medieval para entrar en Santiago. La ciudad y la Catedral ( con el coro de piedra ) están muy bien representados.
Las otras dos plantas apenas tienen interés. En una hay una exposición temporal sobre la cultura del vino que tiene algunas buenas piezas relacionadas con el vino de culturas como la egipcio, romana, griega, hindú, persa... Está bien pero es muy pequeña.
A la salida voy a la catedral para, como ya he contado, coger buen sitio para la misa y el botafumeiro.
La misa solemne de hoy es cantada y muy larga. Celebra el Obispo con otros veinte sacerdotes de diversas nacionalidades. Esta vez si citan al principio a peregrinos de Madrid desde Oviedo, o sea yo. Me encanta que me citen.
En la zona reservada delante del altar está el peregrino en silla de ruedas que vi ayer recogiendo su Compostela.
Al terminar la misa, con la iglesia abarrotada, funciona el botafumeiro. El espectáculo es tan bueno como siempre y la gente disfruta con los giros del incensario que deja un intenso olor en toda la catedral.
Al salir me acerco a la zona del mercado de abastos, que no conozco. El mercado está cerrado por ser fiesta, pero la zona es muy bonita y menos turística que la cercana a la catedral. El paseo es muy agradable y me abre el apetito, así que me voy a comer.
Como en un restaurante antiguo llamado Fornos unas zamburiñas al ajillo y una chuleta de ternera. Muy bueno todo.
Al salir el calor es insoportable. No apetece caminar, así que me voy al hotel y me quedo descansando hasta las seis, cuando el calor baja un poco y puedo volver a salir.
Paseo por las abarrotadas callles y luego  me pierdo por zonas menos transitadas hasta llegar al parque de la Alameda, que es un sitio ideal para ver Santiago, sobre todo por la tarde.
Toda la ciudad está llena de grupos que actúan por las calles, músicos, zancudos, titiriteros... Está divertida.
Incluso el clásico gaitero de la plaza del Obradoiro se anima con el ambiente, se le va la olla y de repente la plaza se inunda con el sonido de una original versión de "A las barricadas" , el himno anarquista, tocada con gaita a todo volumen. Resulta completamente absurdo. Me imaginó a los pudientes clientes del Parador saltando sobresaltados y escondiendo las joyas ante la inminente llegada de las hordas rojas sedientas de sangre.
Tras este magnífico espectáculo me voy a cenar a la tranquila zona de San Marcelo, a un pequeño restaurante llamado Cotolay, donde tomo mejillones, zamburiñas y lenguado.
Una coca en la Quintana y me retiro a la habitación contento con este último día en Santiago, que pone fin a esta nueva peregrinación que me ha encantado y que he disfrutado como si fuese la primera.
Espero que no sea la última.
TRIVIAL DEL CAMINO
Por fin, con la última pregunta, he conseguido que nadie acierte.
La repuesta era la siguiente.
La Salve, o Salve Regina, es considerado el mas bello himno mariano de la cristiandad. Fue compuesto por el Arzobispo de Santiago Pedro de Mezonzo y se supone que lo compuso con ocasión de la razzia de Almanzor que en el siglo X destruyó la ciudad y la catedral, aunque respetó la tumba del Apóstol.
Por cierto, que se supone también que Pedro de Mezonzo compuso la Salve en la Iglesia de la Corticela.
Dicho lo cual,  creo que es de justicia proclamar vencedores del trivial a los tres participantes que día a día han ido contestando a las preguntas con peculiar acierto.
Así que Carmina, Cristina y Juan, sois los ganadores.
Yo me he divertido mucho con el Trivial y espero que vosotros también.
Gtacias por participar.
Botafumeiro
Botafumeiro
Mercado de Abastos
Capilla de la Corticela
Santa Maria de la Corticela
Catedral de Santiago
Santiago desde la Alameda
Capilla de Santa Susana en la Alameda
Zancudos en Santiago

Dias 13 - Rua - Santiago de Compostela. 23 kilómetros finales.

  Último día de peregrinación. Final del Camino en la tumba del Apóstol. Han sido trece intensos y duros días de Catedral a Catedral, de Oviedo a Santiago, del Salvador al Apóstol.
Como siempre en este día los sentimientos se mezclan. Alegria por haber podido concluir la peregrinación y tristeza por terminarla. La cabeza quiere descansar pero los pies quieren seguir andando.
Pero bueno, aún queda un día de caminata y la entrada en Santiago, que suele volver a ponerte los pies en la tierra por el contraste de  la ciudad bulliciosa y turística con la soledad y la tranquilidad del Camino que a ella lleva. Santiago siempre me gusta mas cuando no voy a ella como peregrino, sobre todo porque mis llegadas en peregrinación coinciden siempre con dias de masiva afluencia turística que es mejor evitar.
Ahora estoy haciendo cola en la Oficina de Atención al Peregrino mientras escribo. Hay una larga cola que apenas avanza, pero mientras escribo me distraigo.
He dormido bien tras ver vikingos en la tele, y como hoy no hay prisa, me levanto a las siete y cuarto y tras desayunar salgo a las ocho y veinte del hotel.
El día está completamente despejado y promete calor del bueno. Deshago los cien metros que separan el hotel del Camino y emprendo la marcha justo en el mojón que marca 19 kilómetros para Santiago. No se como lo miden. Debe ser hasta el principio de la ciudad,porque en realidad, cuando llegue a la plaza del Obradoiro llevaré 23 kilómetros de GPS.
El inicio de la etapa consiste en llegar al cercano pueblo de Pedrouzo, a algo mas de un kilómetro. Nada mas salir, de una casa rural cercana sale un grupo de niñogrinos de unos 10 años, con sus monitores. Van encantados cada uno con su pequeña mochila y su bordón.
La subida a Pedrouzo, que está en un pequeño alto, se hace por un bonito bosque que termina en las afueras del pueblo, que queda a la derecha y no se llega a cruzar, pues el Camino tuerce de inmediato a la izquierda para llegar a un bar en el que es la primera vez que paso y no paro. Hoy me pilla demasiado cerca del principio, pero aquí ya hay gente desayunando.
Pasado el bar se toma un precioso sendero que baja un bosque de eucaliptos. No se porque a mi este trozo me encanta. Hemos pasado cincuenta iguales o mas bonitos, pero este tiene algo especial que me atrae de manera diferente. El bosque es salvaje y tupido y el tramo siempre me recuerda la primera vez que pasé con Paloma.
El tramo es corto, de apenas kilómetro y medio y nos lleva hasta una pequeña aldea llamada San Antón. Hoy hay mucha gente en el Camino y se hace difícil ir medianamente solo. Desde Melide parecen haber aparecido peregrinos de debajo de las piedras, y por supuesto no conozco a ninguno.
Un nuevo bosque de eucaliptos que se atraviesa en llano nos lleva a un paso subterráneo bajo la carretera que da paso a la única subida fuerte de la jornada. Justo al comienzo de la misma hay un magnifico bar con terraza que está abarrotado. Yo tengo por norma procurar no parar antes de una subida, porque luego la arrancada es mucho peor. Así que sigo adelante.
La subida tiene mas de dos kilómetros y lleva hasta el aeropuerto de Santiago. Comienza fuerte, luego se suaviza un poco para terminar por un terreno en fuerte subida y además sin árboles que protejan del sol, que ya está pegando fuerte.
Hay mucha gente subiendo a diferentes ritmos. Veo una familia entera que acompañan a un abuelete que apenas puede subir, pero que no para.  Por aquí lo que no hay es ciclistas. Esos van por la carretera que es mas cómodo.
Tras el esfuerzo de la subida llegamos ya a la valla que delimita el aeropuerto. Este tramo es llano y va bordeando la pista principal ( y única, creo) del aeropuerto de Santiago. Se ve perfectamente la pista, pero en estos momentos no hay aviones despegando o aterrizando.
Al terminar el lado largo de la pista torcemos para rodear el lado corto. Justo al doblar está el mojón mas conocido del Camino, que es el que marca la entrada en el municipio de Santiago. Es grande e historiado y todo el mundo se hace fotos en él. Yo le pido a un señor que me la haga y después continuo.
Bordeamos ahora el aeropuerto por su lado corto, pasando al lado de las balizas de señalización. En la verja, como en tantos otras verjas en el Camino, la gente ha ido poniendo pequeñas cruces hechas con maderos. Pasamos también al lado de un arroyo que el año pasado tenía un aspecto deplorable. Las aguas eran rojas de óxido y tenia una pinta tóxica que tiraba de espaldas. Este año lo han debido sanear, porque ahora tiene buen aspecto.
Dejamos el aeropuerto para iniciar una pequeña bajada que nos lleva a San Paio, donde hay una bonita iglesia atendida por unas monjas italianas con una imagen de San Paio muy curiosa. Me gustan estas pequeñas iglesias de piedra oscura. Dan siempre sensación de paz y tranquilidad e invitan al recogimiento.
Fuera de la iglesia hay un bar que está abarrotado y un puesto donde venden toda clase de abalorios peregrinos, incluso esclavinas, por si quieres entrar en la ciudad en plan medieval.
Solo llevo poco mas de ocho kilómetros y además se que ahora viene una fuerte cuesta, así que paso del bar y me dedico a subir la corta pero dura pendiente que nos deja en un camino arbolado que nos lleva en dos kilómetros hasta Lavacolla.
Este es un pueblo de casas diseminadas y muy alargado que se cruza en su totalidad antes de llegar a lo que verdaderamente me interesa, que es la plaza del pueblo, donde hay un tenderete de música y dos bares. Me siento en uno de ellos y hago la primera y única pausa que refresca del día. Son las once y aprovecho para llamar a Paloma y decirle que esto está casi hecho. No parece muy impresionada, así que sigo. Me duele una pantorrila donde debo tener una sobrecarga, pero a estas alturas no parece nada importante.
Llego al famoso arroyo Lavacolla, donde los peregrinos medievales se lavaban sus partes pudendas para entrar mas o menos limpios a Santiago. No debían conseguirlo mucho, porque el botafumeiro de la Catedral se inventó precisamente para eliminar en lo posible el nauseabundo olor a peregrino, que es una mezcla de olor a sudor, a jabón lagarto, a réflex, a vaselina, a mierda de vaca pisada en el Camino y a linimentos para los pies.
Pasado el arroyo comienza la subida al Monte del Gozo, que es larga pero muy tendida salvo en un primer repecho algo mas duro.  Ya todo el rato por carretera atravesamos Villamaior y luego, en largas rectas peladas de árboles y donde el sol pega a conciencia, los centros regionales de Televisión de Galicia y Televisión Española. Una larga fila de peregrinos vamos avanzando por los arcenes con bonitas vistas de los montes cercanos a Santiago.
Este tramo se hace muy pesado hasta que finalmente llegamos a una urbanización que da acceso a San Marcos, donde nos desviamos a la izquierda para llegar al Monte del Gozo, desde donde ya solo nos quedan cinco kilómetros para llegar a la Catedral.
El monte del Gozo es toda una verbena compostelana. Para empezar, no es el verdadero Monte del Gozo, que se encuentra a unos trescientos metros a su izquierda. Desde aquí es imposible ver las torres de la Catedral, que solo se ven desde el otro lugar. Además lo corona una para mi bastante fea escultura que hicieron cuando vino Juan Pablo II. Lo único bonito es la pequeña capilla de San Marcos, donde es obligado dar gracias por el casi final feliz de la peregrinación. Por lo demás hay un chiringuito lleno y cienes y cienes de turistas pululantes.
Me alejo hacia el verdadero Monte del Gozo. Es un montículo a apenas trescientos metros de este  y cuando llego estoy completamente solo. Tiene una bonita escultura de dos peregrinos enormes señalando alegres hacia la ciudad de Santiago que desde aquí si se ve perfectamente abajo del monte. La Catedral se ve de martavilla, con sus cuatro torres alzándose por encima de los tejados de la ciudad vieja. El día es claro y despejado y la vista compensa el pequeño paseo. Desde aquí si que comprendes la emoción que sentían los peregrinos medievales que, tras un largo viaje lleno de penurias, llegaban a este punto y veían al fin la ciudad tanto tiempo soñada a sus pies.
Bajo después del monte hacia el albergue del Monte del Gozo, que quiero conocer. Es un enorme albergue compuesto de barracones con aspecto militar colocados en ordenadas filas. Tiene cabida para mas de 500 peregrinos. No se si será por la hora, pero está completamente vacío. Solo hay cuatro personas en la cafetería y nadie por las calles. La impresión es la de un campo de concentración recién liberado, del que han huido guardianes y prisioneros. Definitivamente no me gusta.
Salgo del enorme albergue por el otro lado y retomo el Camino que baja hasta la  entrada de Santiago por unas escaleras y cruzando dos puentes sobre las autopistas y las vías de tren.
Nos recibe una estatua de un templario peregrino y otra enorme escultura que representa a diferentes personajes relacionados con el Camino. A partir de aquí comienza una larga avenida en subida por la que atravesamos la parte mas moderna de Santiago. Es la avenida de San Lázaro, donde está la sede del Sergas, a donde vengo a trabajar de vez en cuando.
Al final de la avenida, Compostela empieza a envejecer. A medida que vas acercándote a la ciudad vieja los edificios van siendo mas antiguos mientras dejas atrás las Ruas de Valiño, Fontiñas, Concheiros y San Pedro hasta llegar a la Porta do Camiño, que da acceso a la parte vieja.La Porta desapareció hace tiempo y hoy solo un semáforo marca la separación.  Al comenzar este tramo me encuentro al de Bueu sentado en un poyete. Están gestionando albergue y luego bajarán a la parte vieja.
Ya por el casco antiguo subimos a la Plaza Cervantes desde donde, por la calle de la Azabachería, bajamos hasta ver a nuestra derecha San Martín Pinario y a nuestra izquierda la fachada de la Azabachería de la Catedral.
Bajamos las escaleras del túnel que une la Catedral con el Palacio de Gelmirez, donde siempre hay un gaitero tocando, y llegamos a la plaza del Obradoiro. Caminamos hasta el centro de la plaza evitando las masas de gente y llegamos al azulejo que marca el kilómetro cero.  Es la una y media de la tarde.
La peregrinación que comenzó en  un azulejo frente a la Catedral de El Salvador de Oviedo termina ahora, trece días , mas de trescientos kilómetros y un par de ampollas después, en otro azulejo enfrente de la Catedral de Compostela.
La plaza está de bote en bote. Hay de todo. Turistas a mansalva, muchísimos peregrinos, estatuas vivientes, gente disfrazada de Santiago o de Peregrino, un tren turístico.....no falta de na.
Me dirijo a la Oficina del Peregrino para obtener mi muy merecida Compostela, pero la cola es de las que tiran para atrás. Ya casi entrando al edificio están dos a los que conozco de vista. Les pregunto cuanto llevan y me dicen que una hora. Calculando la cola debe ser de mas de dos horas, así que me voy y ya volveré por la tarde.
Entro en la Catedral y lo mismo. La cola para dar el abrazo al Santo da la vuelta a la girola. Así que me limito a bajar a la cripta y a rezar un rato en la intimidad de la Corticela, donde casi nunca hay gente, y voy a ver como está la restauración del Pórtico de la Gloria. Han quitado varios andamios pero no se puede ver. En un afán recaudatorio inusitado han cerrado el Pórtico y solo puedes verlo si compras la entrada para ver el museo de la catedral. Me parece bochornoso. Terminarán cobrando por entrar en la Catedral o por cada kilómetro peregrinado. Que les den dos duros. Me voy bastante cabreado.
El cabreo se me pasa enseguida en cuanto llegó al hotel, que está a cincuenta metros de la Catedral. Es el mismo en el que estuve el año pasado. Es un hotel pequeño, de solo seis habitaciones. A mi me dan la misma del año pasado, que debe ser la única individual. Da justo a la fachada y tiene un balcón desde el que se ve la cercana catedral. Me gusta este hotel porque, sin ser muy caro, está perfectamente ubicado, enfrente de un lateral del parador y a tiro de piedra de la Catedral.
Me ducho y hago el resto de tareas y luego salgo a pasear. Me acerco a la oficina del peregrino, pero todavia la cola es enorme. Esperaré un poco mas. Así que vuelvo a la Catedral, que está ahora mas tranquila y le doy el abrazo al Santo. A la salida me encuentro con la pareja que iban vendados por todas partes. Nos saludamos y me dicen que a ellos se les estropeó la cámara el primer día, así que no tienen fotos. Me preguntan si tengo algún inconveniente en mandarles algunas de los cientos que he hecho. Encantado. Intercambiamos mails y me comprometo a mandarles una selección de paisajes.
También me encuentro al rapado, que me pregunta si he visto el verdadero monte del gozo. Le contesto que si y los dos nos mostramos muy orgullosos de conocer un secreto peregrino que poca gente conoce.
Paloma me llama para decirme que ha recibido las flores que le he mandado por su santo que es mañana. Menos mal, porque habiéndolo organizado a tanta distancia no tenía yo la seguridad de que funcionase. Menos mal que he tenido la complicidad de Paloma hija, que me ha confirmado el código postal de Torre. Por cierto, felicidades a las dos.
Después me como unos caracoles al albariño en un bar que conozco y me acerco de nuevo a la oficina del peregrino.
La cola ahora es la mitad, así que me pongo el último y me dedicó a escribir mientras espero. Cuando ya estoy entrando en el edificio miro para atrás y veo que unos puestos detras mio hay un chico en silla de ruedas. Es un chico joven , de no más de diecisiete años. Es extranjero, de habla inglesa y viene con sus padres y los que deben ser sus hermanos. La oficina donde dan las Compostelas está en un primer piso, así que en cuanto entramos en el edificio, el padre sube a contar la situación. Inmediatamente baja una chica a tomarle los datos en el piso de abajo. Después sube y le baja su Compostela mientras el padre no para de hacer fotos. La cara de alegría del chico es un poema, al igual que la de todos los miembros de su familia. Los que esperamos en la cola estamos todos impresionados.
No se de donde viene o que tramo ha hecho. Sobre todo no se como lo ha hecho. Pero al menos ha tenido que hacer cien kilómetros en su silla para recibir su Compostela. Es impresionante lo mires como lo mires.
¿Y yo creía que el Camino Primitivo era duro?. ¿ Y yo creía haber sufrido y vencido dificultades?.  ¿Y yo creía haber tenido aguante y perseverancia?.
¡Menuda lección acabo de recibir!.
Solo por esto me alegro de haber decidido hacer la cola y no esperar a que no hubiese nadie. Es lo mas grande que he visto en todos mis años de Camino.
Recojo mi Compostela orgulloso al menos de tener el mismo reconocimiento que tiene ese chaval, aunque él lo mereezca el doble.
Me siento luego en una terraza en la Plaza de la Quintana a hacer tiempo hasta que comience la misa de siete y media. En la plaza están actuando una pareja de payasos que hacen malabares y la gente se sienta en las escaleras a verlos. El ambiente es muy agradable. 
Media hora antes entro en la iglesia y me siento en el primer banco lateral al altar. Es el mejor sitio de toda la iglesia para ver el botafumeiro, si es que lo hay. A mi lado se sientan cuatro monjas con lo que completamos un banco muy santo.
La misa está "patrocinada" por los mismos que lo hicieron el año pasado ( la escuela de no se que del Ejercito) cuando en esta misma fecha estuve aquí. Pero la crisis hace estragos y este año no han debido tener presupuesto para botafumeiro, así que nos quedamos sin él. Por cierto que este año han venido desde Oviedo. Salieron el día uno, así que me llevaban un día de distancia.
Al principio de la misa citan como siempre a los peregrinos por su lugar de salida y su origen. No se que tengo que a mi nunca me citan, así que cuando dice el cura " y desde Oviedo" pongo la orejas tiesas,  pero nada. Desde Oviedo han llegado según el cura un checo y un francés a los que yo no he visto en todo el Camino. Tendré que esperar a la misa grande de mañana a ver si de una vez me nombran...
Tras la misa voy a cenar a un restaurante cercano y tomo una nécora, unas zamburiñas a la plancha y un rape.  Todo muy bueno y es una excelente cena de celebración.
Después vuelvo hacia el hotel, pero al pasar por la Plaza de la Quintana veo que hay un escenario delante de uno de los cafés donde una pareja está cantando ópera. Me quedo a escucharles. No es que sean muy buenos, pero por dos cincuenta que me cuesta una coca cola tampoco espero a Plácido Domingo. La noche es de lujo y el ambiente es muy agradable, así que me quedo hasta que rematan con un Nessun Dorma que suena mejor por el lugar especial donde estamos que por sus voces.
Y me voy a la cama. Mañana tengo día libre en Santiago antes de coger el autobús para ir a Bueu a reunirme con mi familia, que me apetece mucho.
TRIVIAL DEL CAMINO.
Ultima pregunta de este trivial que a mi me ha divertido mucho y que espero que os haya servido para conocer algunas curiosidades sobre el Camino de Santiago y su importancia en la construcción de España y de Europa. No en vano es el primer itinerario cultural europeo.
Hoy voy a hacer dos preguntas, y la primera se la dedico a mi tía Carmina, que se que le va a gustar.
- ¿ Que ministro español impulsó y consiguió la denominación de Primer Itinerario  Cultural Europeo para el Camino de Santiago?
La segunda cuestión me gusta mucho porque es un tema bastante desconocido.
El mas bello himno u oración a la Virgen Maria tiene mucho que ver con Santiago de Compostela.
Aunque hay cierta discusión sobre su autoría , la versión que aceptamos como cierta todos los peregrinos relaciona su autoría con un personaje muy relacionado con Santiago, y el momento de su composición con una ocasión de gravísimo peligro para la tumba del apóstol.
Las preguntas son las siguientes
- ¿ A que himno u oración me refiero ?
- ¿ Quien lo compuso ?
-¿ Que grave peligro para los restos del Apóstol se dice que le impulsó a componerlo?
No es difícil. Ya sabéis que desde que hay google no hay pregunta difícil sino búsqueda incompleta..
Saliendo de Rua
Niñogrinos
Bosque de Pedrouzo
Bosque de Pedrouzo
Aeropuerto
Mojon de entrada
Capilla de San Paio
Arroyo Lavacolla
Camino al Monte del Gozo
Escultura en el Monte del Gozo
Escultura en el Monte del Gozo
Catedral desde el Monte del Gozo
Albergue Monte del Gozo
Llegando al casco viejo
Kilometro cero
Catedral de Santiago
Payasos en la plaza
Puerta de Platerias
Gaitera
Opera en vivo
Hotel As Artes

martes, 13 de agosto de 2013

Dia 12 - Melide - Rua. - 33 kilómetros largos pero muy hermosos.

Pues esto se acaba.
Ya estoy a solo 19 kilómetros de Santiago, a donde espero llegar mañana sin mas dilación. Ya tengo ganas de acabar y ver a la familia, que se les echa de menos.
Hoy la etapa ha sido muy peculiar. Para empezar, muy larga. Treinta y tres kilómetros requieren muchas horas de caminata y cansan.
Además el Camino ha cambiado. Ayer empalmamos con el Camino francés y hoy eso se ha notado y mucho en la cantidad de gente en ruta. Sin llegar a ser agobiante, ahora hay mucha mas gente andando. Tienes ratos de caminar sin ver a nadie, pero generalmente vas viendo siempre gente. Ahora hay mas grupos y mas gente o muy joven o muy mayor, que en el Camino Primitivo apenas veíamos.
Y en tercer lugar, la etapa de hoy ya la conozco. Es la tercera vez que paso por estos parajes y se que es la etapa mas bonita del Camino desde Sarria. Apenas se anda por carretera, al contrario que los dos últimos días, tiene un relieve bastante facil y los paisajes por los que se pasa son preciosos. O sea, una etapa para disfrutar.
Me despierto a las seis y media bien descansado. La feria no ha molestado nada ya que la insonorización de la habitación es muy buena. Me preparo rápidamente y a las siete y veinte, con las primeras luces, ya estoy saliendo.
Lo primero que veo son peregrinos. Varios grupos pasan por la calle principal en dirección a la salida. Por primera vez desde Oviedo no conozco a nadie de vista. Hasta ahora hemos sido siempre los mismos, y nos veíamos principalmente en las paradas intermedias o en los finales de etapa. Ahora somos un montón.
La salida de Melide es rápida, se sube una cuesta estrecha que da al cementerio y se baja hasta la carretera para cruzarla al cabo de un poco y llegar a Santa Maria de Melide, una iglesia del siglo XII que ahora está cerrada, pero que tuve la oportunidad de ver el año pasado y que tiene unas pinturas murales del siglo XV preciosas y la única reja románica que se conserva en Galicia.
El Camino se interna ahora en una zona boscosa, casi llana y muy bonita que en dos kilómetros nos lleva hasta un sitio precioso. Es un remanso de un río en medio del bosque que se cruza por una pasarela de piedras irregulares que a todo el mundo le encanta y en la que todo el mundo se hace fotos. Cuatro adolescentes me piden que les haga una mientras cruzan. Después cruzo yo y sigo.
Un poco mas adelante hay un puesto en el que hay cestos de frutas. No hay nadie cuidándolo. Cada cesto tiene su precio y quien quiere coge una pieza y deja el dinero en una caja. Un sistema basado en la confianza  que funciona.
Viene ahora la primera de tres subidas de cierta consideración que hay antes de llegar a Arzua. Vamos por el bosque y aunque se suda, no cuesta demasiado. El día es, como los anteriores, ideal para caminar. Cubierto y algo fresquito, hace que solo se sude en cuestas como esta y que andar sea fácil.
Acabado el alto llaneamos un rato hasta bajar a Boente, en el kilómetro 6,, donde hay una pequeña iglesia moderna que tiene una bonita estatua de Santiago de un estilo casi naif.
Desde Boente se sigue bajando hasta llegar al fondo del valle y afrontar la segunda de las cuestas. Esta es bastante mas dura y requiere de mucho esfuerzo. Tengo el placer de ver como un grupo de ciclistas tiene que poner pie a tierra y subir empujando las bicis, cosa que me alegra bastante. Los ciclistas son una de las pesadillas del día de hoy. Hay muchos, nunca van solos, y salvo raras excepciones no se anuncian cuando llegan a una velocidad disparatada por detrás, con lo cual los sustos que te pegas cuando te pasa rozando un misil que no has visto venir son de cuidado.  Además tras ese misil suelen venir otros tres o cuatro que te pasan por cualquier lado. Lo mejor es no tratar de apartarse, sino continuar recto para que ellos puedan calcular por donde pasarte.
La cuesta termina en una carretera que se sigue un rato hasta llegar a Castañeda, en el kilómetro ocho y lugar famoso porque aquí estaban los hornos de cal para la construcción de la Catedral de Santiago. La tradición ( y el interés de los constructores) quería que los peregrinos trajesen una piedra desde Triacastela para dejarla en los hornos y contribuir así a la construcción. Hoy ya no hay nada que construir (ni nadie que lo compre con la crisis), así que seguimos camino.
Bajamos desde allí hasta llegar a un arroyo donde hay un área de descanso y volvemos a subir de nuevo.  No hago mas que adelantar peregrinos, algunos de los cuales van francamente en mal estado, pero todavía no he visto a nadie conocido.
Todo el Camino se hace por senderos anchos y bien cuidados y por zonas arboladas muy salvajes, con árboles antiguos cubiertos de musgo y numerosas corredoiras, algunas de ellas muy hondas y que siempre son preciosas de pasar.
Llaneamos un rato y después tenemos una fuerte bajada que nos lleva a Ribadiso de Abaixo, ya a la entrada de Arzua y donde hay un río que se cruza por un puente romano. Al lado del río está el albergue, que tiene una pinta estupenda y que dispone hasta de unas escaleritas para bajar a bañarse al riachuelo.
Estamos ya a las puertas de Arzua, lugar donde he hecho final de etapa las dos veces anteriores que pasé por aquí y que hoy solo voy a atravesar.
Desde Ribadiso hay una corta, pero fuerte subida hasta la carretera que da acceso a Arzua. En esa subida me pasa una especie de fantoche que va a toda velocidad con un atuendo como de corredor de maratón, pero con calcetines de marcha hasta las rodillas, una mochila muy pequeña y toda clase de gadgets tecnológicos adosados. La verdad es que va muy deprisa y se le ve en forma a pesar de ser mayor, pero el atuendo es de circo.
La entrada a Arzua es una pesadilla. Es una larga recta de kilómetro y medio por acera al lado de la carretera de acceso al pueblo. Cuesta un montón llegar al centro y sobre todo es muy aburrido.  Pero al final llego y me siento en una terraza a tomar algo. Ya llevo 14 kilómetros y es hora.
En la entrada de Arzua me he encontrado con el que se perdió hace unos días. Me dice que ha decidido qiedarsee en Arzua y hacer una etapa corta. Y tan corta. Son las diez de la mañana.....
Tomo una coca y agua y sigo. Aún me quedan 19 largos kilómetros hasta el destino de hoy.
Al pasar por el albergue de Arzua veo que ya hay diez o doce personas haciendo cola. Es increíble. Son las diez y media, el albergue no abre hasta la una o las dos y la gente ya está aquí sentada a la puerta para asegurarse una plaza. Esta carrera diaria por llegar muy pronto al albergue no tiene sentido. Esta gente ha tenido que andar una etapa muy corta o, si han salido de Palas de Rey, que es lo normal, han debido hacer mas de la mitad de la etapa de noche, sin ver ni disfrutar los sitios por los que pasaban. No lo entiendo.
Salgo de Arzua y pronto estoy de nuevo en un camino rural que empieza a ascender ligeramente alejándose de Arzua. De nuevo árboles, verde y bosques nos llevan hasta Preguntoño donde, tras pasar la carretera por un túnel, llegamos a un alto desde el que se ve Arzua, que queda ya un par de kilómetros atrás .
Antes de llegar al cruce de la carretera me equivoco en un desvío, pero me doy cuenta casi enseguida y vuelvo rápidamente al Camino, donde encuentro al rapado, que va con una gente a la que no conozco a un ritmo mas fuerte que el mio.
Ahora tenemos un rato de senderos llanos, muy anchos y que transcurren fundamentalmente entre bosques y campos cultivados. Pasamos por una zona de obras en la que parece que están construyendo una carretera. Recuerdo que pasé por aquí el año pasado y no me da la impresión de que las obras hayan avanzado nada. En este tramo adelanto al rapado y su grupo, que han parado no se a que.
En el kilómetro 19 pasamos Taberna Vella y en el 20 llegamos a Calzada, donde hay un magnífico bar donde paro por segunda vez. En el bar está el de Bueu con un ingles que va con una chica. Como ya llevamos 20 kilómetros y quedan aún 13, me como una naranja y unas nueces para coger fuerza. En el bar hay un perrillo al que le ha debido pillar un coche y va cojeando por las mesas a ver que le cae de comida. Da mucha pena, la verdad, pero no tiene pinta de estar mal alimentado con todos los peregrinos que pasan por aquí.
Conmigo se sienta uno al que conozco de vista pero con el que no había hablado hasta ahora. Está ya buscando albergue y creía que aquí había uno, pero el mas cercano está a cinco kilómetros aún. Charlamos un rato del Primitivo y sigo Camino, mientras él se queda  allí.
Seguimos por el mismo tipo de senderos hasta llegar a Calle, pueblo muy pequeño y que me parece bonito con su aspecto rural y sus calles mínimas por las que no cabe un coche. Antes había aquí un hórreo que se cruzaba por debajo, pero ahora ya no está.
Lo que si esta a la salida del pueblo es un rio con un lavadero con columnas que se cruza por una pasarela de piedra sin barandilla muy curiosa. Aquí les hice unas buenas fotos a Paloma, Luis y Concha la vez que hicimos juntos el Camino en el 2.010.
Seguimos por pistas del mismo estilo, muy agradables para caminar, hasta llegar en el kilómetro 25,5 a Salceda, donde andamos un pequeño trecho por el arcén de la nacional hasta llegar a un bar estratégicamente situado donde hago mi última parada del día.
Hay allí un grupo de gaditanos que a voz en grito se meten con todos los ciclistas que pasan por allí, dándoles voces de ánimo o diciéndoles que van parados, llamandoles Indurain, diciendo maricón el último..... No parecen tener mucho cariño a los bicigrinos.
Al cabo de un poco llega el rapado solo y se sienta conmigo. Quiere llegar a Pedrouzo, que está un kilómetro mas allá de donde llego yo. Charlamos un poco y al cabo de un rato llega la camarera invitando a tomar chupitos dentro del bar a todo el mundo.Estamos en la terraza y como el rapado quiere chupitos y yo rehuso amablemente, nos despedimos y yo continúo. Me quedan aún siete largos kilómetros.
Un poco mas adelante del bar abandonamos la carretera y pasamos a un sendero ascendente. Adelanto a un grupo en el que uno de los chicos lleva una mochila en el pecho y otra en la espalda. Está llevando la de una chica que debe ir tocada. El tío va tan ricamente sin dar aparentes signos de esfuerzo.
A poco de comenzar el sendero llegamos al monumento a Guillermo Watt, un peregrino belga que falleció aquí, a veinticinco kilómetros de Santiago. Estos monumentos son relativamente frecuentes y mas al acercarse a Santiago. En la etapa de hoy he visto tres. Este es un semicírculo de ladrillos donde hay un hueco en el que están esculpidas unas botas de senderismo y al lado hay una placa con el nombre del occiso.
Ya los kilómetros pasan rápidos, mas por las ganas de llegar que por las fuerzas, que empiezan a ser escasas. Dos kilómetros mas y pasamos la nacional por un túnel llegando a Brea y tras una nueva bajada alcanzamos de nuevo la nacional. Tenemos ahora una subida fuertecilla por un camino que va al lado del arcén de la nacional y que en un kilómetro y medio y tras cruzar la peligrosa carretera, que tiene mucho tráfico, nos lleva hasta O Empalme, última subida de la jornada.
En medio de la subida hay un área de descanso con una fuente y un curioso molino de viento que recuerda a los del Oeste americano.
En el alto hay no uno, sino tres bares y en uno de ellos está sentado el gaditano con otro. Se han quedado en un albergue cercano y han venido a este bar a disfrutar del espectáculo de lo que sufre la gente subiendo la cuesta. Un poco de morbo no hace daño a nadie.
Les saludo y sigo. Estoy solo a tres kilómetros y son todos de bajada. En el alto hay unas chicas sentadas que jalean a todos los peregrinos que pasan, dándonos ánimo. Se agradece.
Al cruzar el alto veo a una pareja curiosa. El va como un señor, sin mochila ni nada. Diez metros mas atrás va ella, con una enorme mochila y pinta de no poder mas. Él encima va regañándola porque les quedan cuatro kilómetros y no dos, como ella decía. Y es que en el Camino Francés se ve gente de lo mas rara.
Les dejo atrás y bajo el alto hasta llegar a un pequeño túnel por el que me desvío para ver la fuente de Santa Irene, que está allí justo al lado. Al volver veo que el que va sin mochila se está metiendo también por el túnel. Como no creo que vaya a hacer turismo, y pensando sobre todo en ella, que va hecha polvo, le aviso que el Camino no va por allí. Si llega a ir solo le dejo que se pierda.
Ya solo queda un corto par de kilómetros en los que pasamos de nuevo bajo la carretera y llegamos a Rúa, pueblo prácticamente inexistente. Al entrar hay una caseta de información del Camino donde entró a sellar. Allí está el de Bueu con cara de pocos amigos porque el único sitio donde le han dicho que puede conseguir habitación es justo en mi hotel, que le parece caro. Con él está el inglés y su pareja.
El hotel está en una carretera lateral a apenas cien metros. Tiene buena pinta mientras estoy llegando y está él solo en medio de la nada y pegado a la carretera nacional que pasa justo por su puerta.
Me registro rápidamente. Estoy bastante cansado y subo a la habitación con mi habitual botella de agua fría. La habitación está muy bien, a pesar de que hay que subir dos pisos de escaleras. Es abuardillada, tiene una cama muy grande y una ventana con preciosas vistas del Camino por el que he llegado y del que tengo que tomar mañana. Abajo se ve una terracita al sol con mesas y una pinta excelente para pasar allí la tarde , ya que en los alrededores del hotel no hay nada.
Son las tres. Es el día que mas tarde he llegado al hotel a pesar de haber salido muy pronto. También ha sido la etapa mas larga. Me doy una ducha larga y descanso un rato en la cama antes de bajar a la terraza, donde está la tribu de bicifamiligrinos de ayer, hoy en mejor estado de forma,  tres guiris tomando el sol y el de Bueu y sus amigos. Me siento a escribir y estoy un buen rato, porque aquí se está en la gloria.
Despues subo a la habitación hasta las siete y media, cuando bajo de nuevo a la terraza y me tomo una soda con limón, que está de muerte. Las tres guiris siguen tomando el sol, acurrucadas en la única esquinita donde aún hay sol.
A las ocho ceno. Todos los que hay cenando son peregrinos, pero no conozco a ninguno. El restaurante está bien y ceno spaguetti con mejillones y zamburiñas, truchas con panceta y tarta de queso.
Despues me subo directo a la habitación a terminar de escribir y ver la tele. Quiero ver la serie vikingos.
Mañana solo tengo 19 kilómetros hasta Santiago. Me levantaré cuando quiera, sin hora y me lo tomaré con calma.
Esto se acaba y hay que apurarlo.
TRIVIAL DEL CAMINO.
Hoy solo ha acertado Cristina. Su respuesta ha sido completísima y no hay nada mas que añadir.
Solo quedan dos días de Trivial, así que voy a esmerarme en las preguntas.
Hoy vamos a practicar el latín.
-¿Como se llaman las cuatro rutas del Camino de Santiago que se originan en Francia y la atraviesan antes de entrar en España?.
-¿En que ciuades de Francia comienza cada una de ellas?
Muy fácil lo pongo para ser el final, pero bueno.
Amanecer en Melide
Salida de Melide
Iglesia de Santa Maria de Melide
Cruce de rio sobre piedras
Puesto de fruta
Camino a Boente
Iglesia de Boente
Una dura cuesta y pie a tierra.
Camino a Ribadiso
Albergue de Ribadiso
Entrada a Arzua
Arzua
Cola a la puerta del albergue de Arzua
Saliendo de Arzua
Corredoira
Puente de piedra en Calle
Camino a O Empalme
Subiendo a O Empalme
Yo a pelo y tu con la mochila
Camino a Rua
Hotel O Pino. Rua.
Vista desde la habitación